18 sept. 2008

¿A quíen pertenecen realmente nuestros datos personales?




El otro día me puse a pensar en el poco control del que disponemos sobre nuestros datos personales así como de lo fácilmente accesibles que resultan hoy en día para cualquier persona o empresa. Me di cuenta también, de que en cualquier momento en cualquier lugar cuando te haces socio de un comercio, o de las miles de tarjetas descuento existentes hoy en día como pueden ser las de las gasolineras, supermercados, vídeo clubes (estos últimos para nostálgicos), o tiendas de todo tipo en general, resulta cuando menos curiosa la utilidad y rentabilidad que obtienen de dichos datos. Sin darnos cuenta estamos facilitándoles información valiosísima sobre los hábitos de consumo, periodicidad en las compras, gustos y preferencias de las que disponemos, llegando así a la absurda situación en la cual conoce mejor nuestros gustos una gasolinera o un supermercado que nosotros mismos.

Por si esto no fuera lo bastante deprimente, existe otra cuestión inquietante, como es la de la cesión de datos que realizan las empresas de las que somos clientes a terceras empresas y viceversa. Si lo pensamos bien, resulta increíble la cantidad de imágenes, fotos y vídeos de los cuales somos protagonistas y circulan por ahí sin control sin que seamos conscientes de su propia existencia. Todo ello por culpa de todas aquellas cámaras de vigilancia instaladas en más y más sitios, como garajes, tiendas bancos, portales... por no mencionar las cámaras de los teléfonos móviles y demás soportes, capaces de captar y grabar imágenes prácticamente desde cualquier lugar así como de conectarse a la red de redes, desde donde podrán ser vistas por cualquier persona, tal y como sucede con muchísimos vídeos en Youtube por citar un ejemplo. No obstante actualmente merece la pena mencionar la existencia de situaciones más alarmantes respecto al uso que se da sobre nuestros datos de carácter personal, como es el uso fraudulento e ilegal que llevan a cabo la inmensa mayoría de empresas de telecomunicaciones, que generalmente actúan sin nuestro consentimiento, ya que en muchísimas ocasiones es más que dudosa la procedencia de nuestros datos personales a sus bases de datos. Por todos es sabido que dichas empresas se intercambian datos personales de sus respectivos clientes y todo ello lo realizan sin el previo consentimiento del titular de esos datos personales. En cuantas ocasiones nos encontramos plácidamente en nuestras casas disfrutando de nuestra intimidad y sosiego cuando somos interrumpidos por una llamada telefónica de una persona a la que no conocemos pero la cual si conoce nuestro nombre y apellidos así como nuestro número de teléfono móvil,. Lo más curioso de todo esto es que siempre se trata de una compañía diferente a la que tenemos contratada, por no mencionar lo difícil que resulta ejercitar cualquiera de los derechos ARCO (acceso rectificación, cancelación y oposición). En consecuencia a todas estas situaciones, termino planteando la siguiente cuestión:

¿A quíen pertenecen nuestros datos personales?